Recuerdas todos y cada uno de los momentos pasados, de los vividos con esa persona especial que te lo daba todo a cambio de nada. Muchos problemas y diversas complicaciones consiguieron arrancarla de tu vida, separarla de tu camino, alejándola cada vez más. ¿Era eso acaso una felicidad irreal? ¿Un cuento de hadas o algo por el estilo?
No puedes más, tus músculos ya no pueden más. Están agarrotados, tensos por tanta presión soportada, impidiéndote escapar de esa pesadilla real. Necesitas un descanso, un soplo de aire fresco que parece nunca llegar. Todos tus sueños se desvanecen en un suspiro, en unas palabras quizá equivocadas y en las lágrimas que, incesantes, no dejan de caer por tu mejilla. No confías en nada ni en nadie que no seas tú. Todo se vuelve extraño, diferente y, sobre todo, dañino.
Nunca pierdas la esperanza , no veas extraño lo que te rodea; en ocasiones las mejores cosas vienen cuando uno menos las espera.
